martes, 6 de enero de 2015

Yourofsky cambio Mi Vida (Daniel)

Hola. Mi nombre es Daniel, y presento mi historia vegetariana a rebufo de la de Ángela, que como comentaba tenuemente Alba, es mi compañera de vida.
Algo más viejo y gracias a ella me encontré con el veganismo, hace ya poco menos de dos años (cómo son las cosas que, años atrás y desde mi desconocimiento, había rechazado las ideas de un compañero vegetariano alegando que la proteína animal debía ser necesaria). Sin llegar a ser reticente, era una idea nueva que no cuajaba exactamente bien en mí, quizás por parecer algo complicado, inseguro, minoritario… No tardé en descubrir que el último de los adjetivos no era tan así, y acceder a un poco de información acabó por tirar abajo los otros dos. Fue este un punto, además, que considero muy beneficioso para mí, pues era un pez (completamente) en nutrición, y me ha encantado poder aprender tanto sobre el tema.
El veganismo llegó a mi vida, curiosamente, en un periodo de cambios alimentarios. Mi alimentación solía ser reducida y pobre, donde la variedad era una palabra en la que prefería no aventurarme. Sin embargo, poco antes pasarme al lado “verde”, comenzaba a querer experimentar con cualquier cosa, y probar cualquier nuevo sabor o textura era algo que buscaba, y no de lo que huía. Con todo, tenía a mi mamá la mar de contenta; no imaginaba lo poco que duraría.
Una tarde de verano como otra, Ángela me hizo entrega de un enlace de internet que me daría el empujón que necesitaba. Se trataba del discurso de Gary Yourofsky. Antes de ver el final mi mente había decidido no volver a tener en el plato nada de origen animal. Mi transición duró lo que tardé en acabarme unas pocas reservas de alimentos que solo consumía yo en casa. No me resultó, sin embargo, radical, ni rápida. Seguí descubriendo un montón de platos, combinaciones y recetas exquisitas y sanas, más o menos como venía haciendo, y eso fue todo.
En cuanto a la familia y amigos, no me tocó (y toca) lidiar más que con los conflictos típicos: algunos comentarios, bromas y pensamientos en contra. Se sobrelleva bien; quizás porque en el ámbito más cercano cuento con el mejor de los apoyos, que es algo de lo que no todo el mundo puede alardear.
Y aquí estoy ahora, con nuevas ideas que defender de manera firme y orgullosa, una “veganización” (y ojalá más en camino) repartida con Ángela, de nuestro gran amigo Moisés (¡un saludo!), y hasta un discurso a un público no muy numeroso sobre el veganismo.

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