martes, 6 de enero de 2015

Armonia. (Irene)

Cuando pienso en lo que comía antes de hacerme vegetariana me parece increíble que no sintiese nada por los cadáveres que inundaban mis platos.
Me llamo Irene y mi historia con el vegetarianismo comenzó hace apenas un año y medio (del que me siento muy muy orgullosa) fue por una conocida, que de aquella no comía carne y me explicó como empezó y sus motivos.
Yo que siempre me he movido a bandazos por la vida llegué a mi casa y me puse un par de vídeos de concienciación. Ese mismo día dejé la carne y un mes después el pescado, es cierto que un motivo para dar el paso tan radicalmente fue que mi alimentación dependía solo de mi.
La verdad es que es una de las decisiones de las que más orgullosa me siento: me alimento en armonía con mis principios, siendo más consciente de la realidad (tengo amigos que dicen que prefieren no informarse porque les crearía remordimientos), ha desaparecido el maldito reflujo que me molestaba en todas las comidas, mis análisis salen perfectos, he descubierto muchas recetas y alimentos nuevos y también he dejado atrás esa extraña obligación que sentía delante de los segundos platos (para mi siempre la carne estaba de más).
Tengo claro que si tengo hijos les voy a educar en esta forma de ver la alimentación y es que para mi el vegetarianismo no es una “dieta”, si no un modo de estar en el mundo, de respeto hacia el resto de habitantes de nuestro planeta. Hay veces que es duro, que parece que por mucho que hagas siempre te encuentras con trabas y con lo cortos que me parecen de miras muchas personas respecto a este tema, pero siempre me queda la alegría de saber que actúo correctamente y ese es el mayor placer que existe.

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